El olivo y su cultura

Olivo milenario del Territorio del Sénia | Fotografía: Mancomunitat Taula del Sénia.

Seguro que alguna vez te has preguntado de dónde proviene el olivo, cuál es su variedad originaria o cómo lo acogieron las civilizaciones anteriores. Para resolver todas esas dudas, hemos escrito este artículo que repasa la evolución de esta planta desde la antigüedad hasta nuestros días. Tras la lectura, comprobarás que este árbol eminentemente mediterráneo representa la historia de la humanidad.

El origen y la historia del olivo en la cultura mediterránea

Hablar de la historia del olivo es hablar de la historia de la humanidad. El olivo silvestre, denominado acebuche u oleastro (Olea Oleaster), fue una de las primeras variedades de olivar que aparecieron en el área mediterránea, cuya evolución dio lugar lugar a la actual Olea europaea.

Existen diferentes teorías sobre su origen. Unos historiadores postulan que es originario del Valle del Nilo (Egipto). Otros, sin embargo, aseguran que proviene del Valle del Jordán, de los territorios fenicios de Palestina y El Líbano. Sin embargo, la gran mayoría localiza su nacimiento en la antigua región mesopotámica o, lo que es lo mismo, en los actuales países de Siria e Irán.

Los hallazgos arqueológicos, por su parte, concluyen que la historia de este árbol eminentemente mediterráneo comenzó hace 12.000 años, aunque su cultivo se inició hace seis milenios.

La historia del olivo comenzó hace 12.000 años, aunque su cultivo se inició hace 6.000.

Del antiguo Egipto hasta nuestros días

La evolución del olivo ha transcurrido a lo largo de varias civilizaciones. Su cultivo y producción de aceite, sus usos y rituales han ido variando a medida a medida que ha ido transcurriendo el tiempo.

  1. Egipto: fertilidad terrenal

Tanto el cultivo del olivo como la producción de aceite de oliva han gobernado los destinos de las naciones e imperios de la zona mediterránea. En el Antiguo Egipto, arrancó hacia el 2000 a. C.

Las mayores plantaciones se hallaban en los fértiles depósitos aluviales del río Nilo, aunque diversos historiadores atestiguan que este árbol también echó sus raíces en el Fayum y en el Tebaida. Pronto se extendió al Mediterráneo siendo parte integrante de la trilogía: pan, vino y aceite (término que proviene de la palabra árabe Az-zayt).

Para los egipcios, la importancia del olivo fue tal que atribuían a Isis, esposa Osiris – dios supremo de la mitología-, el haber transmitido a los hombres este árbol sacralizado, su forma de cultivo y la utilización de sus frutos.

  1. Griegos y fenicios: cultura y comercio

Fueron los antiguos pobladores de Grecia los que llevaron a Creta las variedades de olivo egipcias más cultivadas. Esto favoreció el comercio entre ambos pueblos y otras regiones. Así fueron forjándose las primeras rutas comerciales por el mar Mediterráneo.

La importancia que ostentaba para la sociedad griega el cultivo del olivo y la producción del aceite se reflejaba, con frecuencia, en las decoraciones de los vasos, joyas y demás utensilios de la vida cotidiana de la época. Una adoración que toma su máxima expresión en los frescos que adornan los muros del palacio de Cnossos.

En España, los fenicios introdujeron su presencia por las costas del sur de la Península Ibérica, actual Andalucía, en el siglo XI a. C. En poco tiempo, dicha tierra se convirtió en una de las principales zonas de producción oleícola.

Posteriormente, se fue expandiendo gracias a las relaciones económicas con Grecia, alcanzando un notable desarrollo en el siglo I a. C, durante la dominación romana.

 En España, fue en el siglo XI a. C cuando los fenicios introdujeron el olivo por las costas del sur de la Península Ibérica

  1. Roma: siglos de esplendor

El contacto comercial y guerrero de los griegos con los etruscos hizo que el cultivo del olivo aterrizara en Italia. Existen teorías que postulan que se adentró en la época del reinado de Lucio Tarquinio Prisco, rey de Roma, durante el periodo 616 a 578 a. de C, aunque se sospecha que pudo haber llegado trescientos años antes de la caída de Troya.

Su propagación por el norte, desde Calabria a Liguria, fue rauda. Los siglos II y III fueron los de mayor expansión por el Mediterráneo, gracias a los avances sobre el conocimiento del árbol, a los que contribuyó notablemente Catón el Viejo. En su tratado De Re Rustica, él describe numerosos métodos de cultivo, poda y cuidado del olivo.

La Bética -provincia romana que coincide con el territorio andaluz- fue la principal productora de aceite de oliva durante los siglos de esplendor del Imperio romano. Como muestra, Roma acoge en su seno la colina del Testaccio, o Monte de los Tiestos. Una colina artificial formada por millones de restos de ánforas que contenían el tributo y la riqueza del aceite de la provincia y, en menor medida, de la Tripolitania.

Sin embargo, los romanos, que empleaban el aceite para el consumo y para las lucernas, no fueron los únicos que divulgaron, a comienzos del primer milenio, la expansión de este árbol por el área mediterránea. Si bien, los tirios lo hicieron por el norte de África.

  1. Edad Media

En la Edad Media, el aceite de oliva quedó relegado a las clases altas y clérigos como artículo de lujo debido a que, a partir del siglo V, los controles estatales empezaron a desaparecer, siendo las órdenes religiosas las que se apropiaron de la mayoría de los olivares.

Gracias a la renovación de la gestión agrícola, el desarrollo olivarero se fue produciendo de forma paulatina, lo que propició que el aceite se destinara de nuevo a la alimentación, la medicina, la iluminación y, por supuesto, al uso religioso.

La crisis europea de mediados del siglo XIV favoreció la difusión del olivar en áreas mediterráneas más templadas. A partir de este momento, se estableció una intensa economía de cambio entre el Mediterráneo Occidental y el área del Mar del Norte y Báltico, y el oro líquido se empezó a utilizar, de forma creciente, en la conservación de productos alimentarios.

Concretamente, en nuestro país la presencia musulmana en Al-Ándalus favoreció la propagación de este árbol. El mismo Corán reproduce en sus líneas que “el aceite es tan limpio que resplandece aunque no lo toque ningún fuego”. Su empleo en la cocina y en la medicina tuvo una gran importancia.

El olivo en la actualidad

Es evidente que el olivo ha sido una realidad fundamental en la historia de España y de los pueblos que en ella han vivido. Tanto es así, que se ha extendido más allá de las zonas mediterráneas, hasta alcanzar todos los continentes, exceptuando la Antártida.

En la actualidad, España es uno de los países del mundo que más árboles, alrededor de 300, seguido a gran distancia por Grecia e Italia.

Nuestro país también lidera el ranking de producción mundial de aceite de oliva, con un volumen medio superior al millón de toneladas.

Vanesa López Álvarez

Periodista, community manager y blogger. Aprendiz eterna y muy curiosa, me encanta escribir sobre todo lo que conozco, especialmente, sobre el aceite de oliva virgen extra y la gastronomía.

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