La poda en el olivar

Estamos en el mes de febrero. Un mes en el que muchos olivareros de nuestro país ya han recogido los frutos de sus olivos y los han convertido en oro líquido. Ahora, cuando el olivo ya ha dado lo mejor de sí, necesita ser mimado. Necesita ser podado.

Y es que, entre todas las labores implicadas en el cultivo de este árbol ancestral, la poda es una de las más importantes. Se trata de una práctica muy delicada que requiere de manos expertas, pues de su resultado dependerá la obtención de una mayor cosecha de aceitunas el año siguiente.

La práctica de la poda es, si cabe, la labor más visible de todas las que se aplican al olivo y, al mismo tiempo, la que más influye sobre la producción final de frutos. Desempeñarla con éxito afecta a la rentabilidad de los árboles, pues de esta práctica dependerá la obtención de una mayor cosecha de aceituna el año siguiente.

Los mecanismos de la poda son relativamente sencillos si la persona que va a desempeñar esta tarea es un profesional que, no solo conoce los principios mínimos que regulan la fisiología de las plantas leñosas, sino que también los aplica rigurosamente.

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Bien es cierto que ningún árbol necesita la poda de manera natural y el olivo no iba a ser menos. Por el momento, no hay evidencias que muestren una relación directa entre el empleo de esta técnica y la prolongación de la vida de una planta, aunque sí sabemos que aplicada correctamente se puede obtener una mayor cantidad de frutos de manera más regular.

Aplicada con éxito, la poda contribuye a la obtención de una mayor cosecha de aceitunas el año siguiente a su empleo

¿Qué significa podar?

Podar es la acción de cortar o eliminar una parte de la planta. Así, dependiendo del objetivo que se persiga – puede ser distinto para cada una de las ramas cortadas-, esta práctica se realizará de una manera u otra. Si bien, en el olivar, se pretende que el árbol produzca frutos lo antes posible, el mayor volumen posible y durante el mayor número de años posibles.

Tipos de poda

Los diferentes tipos de poda que pueden realizarse son los siguientes:

  • Podas de formación: este tipo de podas con las primeras que se aplican con el objetivo de modelar el olivo para que adopte la arquitectura deseada.
  • Podas de fructificación: se emplean para conservar el equilibrio entre el desarrollo del árbol y la producción de frutos, llevando al máximo su cosecha y evitando la vecería.
  • Podas de renovación y limpieza: tratan de prolongar la etapa adulta del árbol con la máxima producción durante el mayor tiempo posible, evitando el envejecimiento de aquellas ramas que se vuelven improductivas y buscando el equilibrio entre la hoja y la madera, es decir, entre el crecimiento y la reproducción.

Existen tres tipos de poda, cada una persigue un fin concreto

¿Cómo sabemos si la poda se ha aplicado con éxito?

Para comprobar que una poda ha sido realizada con éxito, el olivo…

  • Presenta una copa bien distribuida e iluminada, sin ramas viejas, dañadas, improductivas o demasiado verticales.
  • Posee un tronco corto y unas ramas bien dirigidas e insertadas.
  • No se aprecian chupones -brotes que afloran de la base con fuerza- brotando.

Bien es cierto que el resultado final de la poda no se conocerá hasta el año siguiente, cuando el olivo brinde la máxima producción de forma equilibrada con la ayuda, por supuesto, del agua disponible para sus raíces.

¿Cuándo se debe podar un olivo?

Cada tipo de poda se realiza en unas fechas determinadas. Por ejemplo, después de la recolección (invierno) se retoca la copa; mientras que en verano suelen podarse los chupones.

Igualmente, cada tipo de corte requiere de una herramienta específica, siendo las motosierras las más habituales para la sección de las ramas más gruesas.

Cada tipo de poda se realiza en unas fechas determinadas

¿Qué hacemos con los despojos?

Los restos vegetales generados durante la poda pueden resultar muy provechosos. Desbrozados, sirven de mucha ayuda al terreno y también pueden utilizarse como combustible para calefacciones e, incluso, para algunos trabajos de ebanistería.

En cualquier caso, el manejo de estos despojos debe realizarse de una manera adecuada para evitar la proliferación de plagas como el barrenillo (Phloeotribus scarabaeoides), insecto que se dirige principalmente a las ramas de un diámetro entre 5 y 10 cm. para realizar las puestas.

La Ley 43/2002 de 20 de noviembre de Sanidad Vegetal y desarrollada en la Comunidad Autónoma de Andalucía mediante la Orden de 2 de noviembre del 1981 exige que “los restos de poda de olivos que no fueron destruidos en el propio olivar por el fuego o por trituración deben estar guardados en lugares herméticamente cerrados como son: leñeras de obra civil, zanjas, trincheras o albercas cubiertas por agua. Los restos, según la normativa, deben estar guardados desde el próximo 1 de mayo de 2017. No se pueden abrir hasta los primeros días del próximo mes de noviembre”.

Los restos vegetales generados durante la poda pueden resultar muy provechosos

 

 

Vanesa López Álvarez

Periodista, community manager y blogger. Aprendiz eterna y muy curiosa, me encanta escribir sobre todo lo que conozco, especialmente, sobre el aceite de oliva virgen extra y la gastronomía.

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